Comunicado del Director Nacional del Partido Liberal Colombiano
El señor Expresidente de la República y Director del Partido Liberal Colombiano, Cesar Gaviria Trujillo, luego de escuchar a Senadores y Representantes de la bancada Liberal, se permite expresar lo siguiente:
1. El Partido Liberal Colombiano expresa su más enfático respaldo a la Corte Suprema de Justicia en sus providencias y fallos; y rechaza cualquier intento que se haga para menoscabar sus atribuciones constitucionales o que se pongan en tela de juicio las motivaciones de sus decisiones, ó que facilite la intromisión en asuntos que solo son de su competencia.
La Corte ha asumido una tarea de ir hasta el fondo en sus investigaciones sobre el paramilitarismo en todas las ramas del poder público y en todos los estratos de nuestra sociedad. Confiamos en su objetividad, en sus buenos criterios, en su transparencia y rectitud, en su ecuanimidad y en su firmeza para impartir pronta y cumplida justicia.
No vemos razón alguna para dudar de su seriedad, de su compromiso con las instituciones democráticas o de su honestidad.
Es absolutamente injustificado y entraña peligros enormes institucionales, pensar en crear Comisiones o Tribunales para quitar a la Corte su imprescindible misión institucional. Con eso se eliminan los contrapesos que son integrales a nuestra democracia. Ese es un camino anticonstitucional, es el camino del autoritarismo y de la eventual desaparición del Estado de Derecho consagrado en la Constitución del 91.
Estamos confiados en que al final serán sancionados los que hayan tomado decisiones proclives al paramilitarismo, los que hayan incurrido en conductas criminales lesivas de nuestro ordenamiento legal y constitucional. Lo que le da fortaleza a nuestras instituciones, lo que nos garantiza la estabilidad institucional es el respeto al Estado de Derecho, es rodear a la Corte para que nuestra sociedad de una vez por todas extirpe ese mal que carcome nuestras instituciones democráticas.
2. Es indudable que hay una situación de ilegitimidad en relación con el Congreso por el crecido número de parlamentarios que hoy son investigados y por los que ya ha declarado culpables. Lamentamos por eso, la decisión que ha tomado la coalición de Gobierno para tramitar una reforma que ni fortalece el Congreso, ni sanciona la parapolítica.
Desde la semana anterior, con posterioridad a la aprobación de la Reforma en su Comisión y por conducto de nuestro vocero en la Cámara, el Partido Liberal ha declarado su disposición de votar que la silla vacía se aplique desde el momento de la medida de aseguramiento.
Esta medida no implica para los partidos una gran sanción, pero al menos demuestra alguna voluntad política para enfrentar un gravísimo problema. La Reforma que se va a votar no es siquiera lo que podríamos llamar un paño de agua tibia. Es una reforma inocua. El contenido normativo es complaciente y no sancionatorio del mal que enfrentamos. Es una reforma que lo único que logra es el mínimo común denominador en la coalición de gobierno: lo que no moleste a nadie, lo que no afecte a nadie. Una reforma así nunca nos va a permitir recuperar la confianza de la ciudadanía.
3. Estaremos dispuestos con voluntad de entendimiento para examinar medidas o reformas que le hagan frente a los males que son necesarios curar. Y examinaremos con la mayor desprevención, iniciativas para anticipar elecciones o para convocar una Asamblea Constitucional. Queremos estar seguros que si se adoptan medidas, estas sirvan para recuperar la legitimidad y para fortalecer la Carta del 91 y no para dañar el Estado Social de Derecho que nos rige.
4. Nos opondremos de la manera más rotunda a que se modifique la composición de las Comisiones Primeras para satisfacer las necesidades de la coalición de Gobierno. Las reglas de juego democráticas no se pueden cambiar para satisfacer necesidades políticas momentáneas.
5. Desde la dirección de mi Partido, hemos asumido una orientación en la lucha contra el paramilitarismo en todas sus expresiones, como lo indicamos con nuestra posición en el debate y en la votación de la ley de Justicia y Paz. En semanas recientes han surgido evidencias de que algunos de nuestras premoniciones y temores han resultado confirmados, particularmente en relación con la protección y reparación de las victimas.
La depuración de las costumbres políticas es entonces, un compromiso indeclinable del liberalismo en esta coyuntura histórica, y trabajaremos con quienes se identifiquen con estos postulados. Se trata de algo esencial para nuestra identidad como nación, para nuestra manera de definir qué principios políticos rigen la sociedad colombiana.
Bogotá, 22 de Abril de 2008. |