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Aquí encuentra las columnas de opinión de nuestro Representante a la Cámara Juan Carlos Valencia Montoya. ============================================== EL INCODER, UNA ENTIDAD QUE NACIÓ VIEJA Por: JUAN CARLOS VALENCIA MONTOYA Pereira, 30 de Abril de 2.007
Han pasado menos de cuatro años desde la creación del INCODER; Entidad que reemplazo al antiguo INCORA y que asumió funciones del INAT y el INPA, entidades encargadas de promover una reforma agraria integral sin resultados exitosos; parece mentira, pero la ultima reforma agraria, que el país recuerda fue la realizada por Alfonso López Pumarejo en la década de 1.930. El campo en los últimos años siempre ha sido analizado como sector económico y cada que se le va a hacer una inversión salen los economistas con análisis de reinversión, de punto de equilibrio, de Tasa interna de retorno para concluir al final que el proyecto no es rentable y por ende hay que asignar los recursos a sectores más importantes para la economía nacional, sino recordemos la última batalla dada por el ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias frente a Planeación Nacional para asignar partida dentro del presupuesto del país para este año y cuyos resultados fueron la perdida de cien mil millones de pesos para el sector agrícola nacional. El campo no ha sido visto como sector de paz, nuestros gobernantes no han analizado por que los grupos terroristas inician su accionar en las montañas colombianas, por que las guerras más intensas las viven nuestros campesinos y el porcentaje mayor de muertos los colocan ellos; no es simplemente por que se les dificulta a nuestras fuerzas armadas la confrontación cuerpo a cuerpo, sino, porque entre otros motivos, la pobreza de nuestro campo es caldo de cultivo para los cantos de sirena que los subversivos enarbolan. El INCODER; que como dije anteriormente tiene escasos cuatro años de creado ( Decreto 1300 de mayo 21 de 2.003) que surgió contra la ineficiencia del antiguo INCORA, parece que nació viejo, con los mismos vicios de antaño y con más escándalos que la antigua entidad; su gerente actual, el Dr. Rodolfo Campo, reconoce que el balance de la entidad ha sido pobre, logrando un cumplimiento del 36,68% de las metas del último cuatrienio; o sea nuevamente la reforma agraria esta muerta; en el plan de desarrollo se esperaban beneficiar 15000 familias en el primer gobierno de Álvaro Uribe y solo se logro llegar a 5502 familias, pero dentro de estas familias beneficiadas se presentan investigaciones por supuestas malas adjudicaciones y un grupo significativo de ellas han dejado sus lotes por presiones de grupos de violencia, como lo constata un informe del Ministro de Agricultura, quien en Comisión V de la Honorable Cámara de Representantes dijo: “ El rol inicialmente impuesto al INCODER no se ha cumplido con suficiencia y su desempeño insatisfactorio por múltiples razones no se compadece con las necesidades del sector rural “. Todo los escándalos llevaron al Presidente Uribe ha a anunciar en Aracataca (Magdalena) la inminente liquidación de la entidad que nació vieja; aunque una nueva entidad no acabara con la corrupción sino se cura de raíz los males que la atraen, controles estrictos, sanciones severas y sobre todo gente buena al frente del país. Por encima de lo todo, la entidad que se cree necesita compromiso del alto gobierno para invertir de manera real en el campo colombiano y cosechar a largo plazo unos buenos cultivos de paz nacional.
============================================== Por: JUAN CARLOS VALENCIA MONTOYA Pereira, 23 de Abril de 2.007
El congreso se apresta a discutir el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Colombia, se ha fijado como fecha el 12 de abril para presentar las diversas ponencias al interior de la comisión segunda, en varias comisiones y en reuniones internas de cada uno de los partidos políticos con presencia en el mismo hemos escuchado a un numero importante de actores nacionales que saldrán beneficiados o afectados con el tratado. El Polo Democrático ha anunciado ya su voto en contra por considerar entre otros aspectos que el país económico sale afectado y que con la firma del mismo estamos entregando soberanía nacional. La mayoría de los partidos afectos al gobierno han dejado entrever su votación positiva hacia el mismo con el argumento que Colombia se beneficia, aunque reconocen que no es la panacea y que lo que se buscan es darle un voto de confianza el gobierno de Álvaro Uribe. El Partido Liberal no ha emitido su concepto frente al mismo a la espera de lograr un consenso al interior de su bancada, que dicho sea de paso aun no se siente una posición mayoritaria hacia alguno de los lados. Y es que la decisión no es tan fácil, votar a favor o en contra no es la disyuntiva. Votar en contra es negar la nueva realidad de la economía mundial donde ya no somos islas independientes sino una aldea universal, donde los compradores y vendedores se encuentran fácilmente, el Internet nos cambio literalmente el concepto de mercado y este no es un sitio físico sino un espacio donde se puedan realizar las diversas transacciones, a Colombia han llegado muchos productos que golpean la industria nacional sin necesitar de la firma de ningún tratado, China y Japón son el claro ejemplo de lo intangibles que son las fronteras. Por lo tanto no podemos por el mero prurito de ser oposición negarle al país la posibilidad de consolidar nuevos mercados. En los debates en que he participado se han escuchado pros y contras; me sorprendió la firmeza de la Asociación de Agricultores de Papa, motivados por la apertura americana, “Inundaremos el nuevo mercado con papas colombianas” fue la frase contundente de su presidente, ello indica que no todos en el campo colombiano van a perder y que la competencia trae retos que si se afrontan con decisión se transforman en oportunidades, a los ganaderos les preocupa son los requisitos fitosanitarios, pues si bien en la actualidad los cumplen no descartan que el gobierno americano pueda ser más exigentes con los mismos y frenar las importaciones de carnes hacia su gobierno, existe la preocupación por los productos farmacéuticos, porque al acabar los genéricos estaríamos cohonestando el aumento de sus precios, claro esta lo motivado que están los floricultures y la Industria Nacional por considerar que el nuevo mercado trae consigo mejores ventas. Lastima que lo escaso de un papel no logre uno enunciar todos los pro y los contra que hemos escuchado, los más afectados son el campo colombiano para el cual la apertura económica no los preparo y ningún gobierno les ha dedicado tiempo y presupuesto para su modernización, nuestros pequeños agricultores viven en la época del pan coger, política que todos los gobiernos, Nacionales y seccionales han estimulado, solo basta evaluar los programas de seguridad alimentaría para observar como es repartir una semillas, unos pollitos o un cerdo lechón para cumplir con una cuota de inversión social, no existe un verdadera política que impulse la industria agropecuaria . A ellos el gobierno nacional les ofrece Agro Ingreso Seguro, como una formula de estimular su desarrollo, 500.000 millones anuales parece una cifra interesante pero es mínima frente a los 70.000 millones de dólares anuales que invierten los americanos en subsidios a sus campesinos, Agro Ingreso Seguro, aunque el gobierno central no lo reconoce, sus políticas nos inducen a creer que será dedicados principalmente a los productos de exportación, los que llaman cultivos de largo rendimiento (Palma de cera, biocombustibles, entre otros), aspecto bueno para la competitividad pero malo para el autoabastecimiento, dentro de unos años pasaremos a importar maíz, arroz, yuca si nos descuidamos. La Agenda Interna del gobierno contempla presupuestos para la competitividad, nuevos kilómetros de vías pavimentados, mejoramiento de capacidad de nuestros puertos fluviales (Buenaventura), más infraestructura, pero queda la duda de donde saldrá el presupuesto y sobre la celeridad de su ejecución, el plan 2500 kilómetros es el espejo que tenemos. La decisión no es fácil, no es de cara o sello, en principio me estimulan los retos y creo que el país puede, si el gobierno dedica el presupuesto necesario, competir con fortalezas no solo a lo americanos, sino a los europeos y asiáticos con un cambio de actitud, El TLC tendría mi voto positivo dentro de la bancada liberal siempre que la bancada uribista entienda que ello no debe obedecer a un afán desmedido por demostrar que tienen la mayorías, los demócratas han manifestado su deseo de revisar el Tratado, ellos tienen el control de su Congreso y han puesto su mirada en el Medio Ambiente, Condiciones Laborales y Medicamentos; ¿no creen que sería bueno escucharlos?. Renegociar la parte del tratado con participación de los actores afectados y una vez discutido por ambos congresos y encontrados puntos de encuentro sí darle la aprobación al interior del nuestro, deberíamos revisar el tema de los medicamentos dado los llamados de atención que han llegado al Congreso sobre la materia. En caso contrario, sin no nos dan el tiempo suficiente para aclarar conceptos y para lograr que si bien no todo el país acepte la negociación, si una importante mayoría, y si la intención es demostrarle al gobierno Bush que se tiene el control dentro del Congreso entonces, me veré en la imperiosa obligación de votar en contra el TLC. ============================================== Por: JUAN CARLOS VALENCIA MONTOYA Pereira, 23 de Febrero de 2.007 Como todos los partidos modernos, que consultan la voluntad del electorado primario, se prepara nuestro Partido Liberal para consultar a sus militantes de a píe el próximo 25 de marzo sobre quienes quieren que dirijan su destino durante los siguientes dos años. Ese día los liberales elegiremos de manera directa los directorios municipales y departamentales, así como a nuestros veedores y los diferentes miembros de los tribunales de garantías. Después de afrontar ocho años sin gobierno, de caminar el mal llamado desierto burocrático nacional, de haber visto a muchas viejas figuras que se fortalecieron bajo la bandera roja salir corriendo hacia lo que consideraban una sombrilla que daba más sombra, siempre renegando de lo que ellos como miembros del partido auspiciaron y de observar como la gran mayoría de los partidos políticos se unían, no por un ideal, sino para no ser barridos por la gran popularidad del entonces candidato a la presidencia Dr. Álvaro Uribe V., muchos de los que apoyaron al presidente Uribe, hoy reniegan en voz baja en los pasillo del congreso de la república, pero no se atreven a decir su inconformismo en voz alta, por no ser desaparecidos por las encuestas con que ellos viven. Hoy, cuando daban por muerto el gran ideario que sustenta nuestra colectividad, los liberales nos preparamos para salir masivamente a renovar nuestros directorios municipales y departamentales pero, por encima mandar un mensaje de renovación ideológica indicándole a la gran mayoría de colombianos en extrema pobreza que tienen una colectividad que los defiende, entiende sus necesidades y esta dispuesta a dar la pelea por ellos. Ya no nos pueden decir que somos los culpables de todos los males, por que ya tuvieron su oportunidad, ocho años de gobierno y cuatro más en curso sin que a la fecha hallamos mejorado los índices de pobreza, 21 millones de compatriotas en pobreza absoluta y de ellos 10 millones en miseria, ya los pobres se dividen por categoría en Pobres y miserables. Claro, tenemos nuestra cuota de responsabilidad en no mejorar las condiciones económicas del país, en no alcanzar la paz, pero si se compara se observara que estos son los años de la menor inversión social y donde la paz se vez más lejana, porque mientras no disminuya la diferencias sociales los violentos encontraran un caldo de cultivo para sus no santas intenciones. Tenemos el gran reto este 25 de Marzo de superar la votación de hace dos, donde mas de cuatrocientos mil liberales eligieron sus delegados a las Asambleas Liberales en el contexto nacional, tengo la sensación que el fervor liberal se tomaran la calles de Colombia para hacer un plebiscito por su futuro, para manifestar su inconformidad con la reducción de las transferencia y para reclamar cambios en la actual dirección del país. El liberalismo tiene el reto de saber interpretar a aquellos colombianos que la derecha no les atrae, por que ya han visto que la guerra no deja sino desolación y pobreza, a los colombianos que reclaman una pronta libertad para sus secuestrados sin que ello indique doblegamiento de nuestras instituciones, no implica volver a los años de entrega del gobierno Pastrana, implica un gobierno que con mano firme nos defienda pero que con corazón grande nos comprenda, un liberalismo que interprete a los millones de desempleados para los cuales solo les ofrecen una flexibilización laboral a los empresarios sin que ellos creen los puestos de trabajo que en el papel se ofrecen, a los desplazados por la violencia para quienes solo existe una política de mendicidad y no una política de reincorporación a la vida productiva, a los miles de ciudadanos, que como yo, estamos asqueados de esta parapolítica que busca por medio de la violencia cambiar el designio popular. Pero por otro lado debemos atraer a aquellos colombianos que la extrema izquierda también les asusta, que no creen en el populismo como mecanismo de dirección de un pueblo, que han visto como economías vecinas no encuentran punto de encuentro dado la gran polarización de sus conciudadanos, que entienden que cualquier extremo es malo. El Liberalismo debe continuar bebiendo de una izquierda moderada, o como algunos lo llaman debe ser centro de encuentros para generar consensos y ejercer gobiernos que tomen decisiones pensando siempre en los de abajo, sin que ello implique acabar industrias. El liberalismo tiene el reto más que de salir unificado de la Asamblea Liberal que se realizara en Abril en la ciudad de Medellín, es salir con el espíritu renovado y con la convicción y el mensaje que somos una verdadera alternativa de poder y que como tal nos estamos preparando para no repetir errores y gobernar siempre con una visión social. Invitando a todos los inconformes del país a que construyamos consensos y juntos trabajemos por hacer grande nuestras instituciones.
============================================== Por: JUAN CARLOS VALENCIA MONTOYA Pereira, 23 de Febrero de 2.007
Hoy cuando en medio del debate de la parapolítica se vuelve a abrir la discusión del proceso 8000, proceso que algún día tenía que reanudarse por ser una verdad contada a medias, me parece necesario respaldar la posición del Presidente Cesar Gaviria en torno a que ese debate lo deben afrontar los actores que de una u otra forma intervinieron en la campaña “Samper Presidente”, como directivos de la misma. No puede el Liberalismo volver a soportar el desgaste de un triste episodio que dejó al descubierto que tan débil es el ser humano, y todo lo que hace por conquistar el poder. El 8000 dejó enseñanzas y una de ellas es que los partidos son superiores a sus dirigentes. Conozco la hoja de vida de Horacio Serpa, de sus capacidades intelectuales y de lo que el país perdió al no tener su comando, pero es a él, como en efecto lo hizo, a quien le corresponde asumir su propia defensa política, porque ya la Justicia comprobó su inocencia jurídica, no puede pedirle al partido que asuma más cuotas de desgaste. Nos compete como partido enfrentar el nuevo debate de la parapolítica, quizás más doloroso que el del 8000, porque así como en este hubo dinero mal habido, en la triste escena de los paramilitares además de ese dinero maldito también se presentaron intimidaciones, secuestros, muertos y masacres en pos de alcanzar el poder.
El III congreso liberal que se celebrará el 28 y 29 abril en la ciudad de Medellín unificará criterios, permitirá la sana discusión pero además nos fortalecerá para demostrar en octubre de este año que contrario a los vaticinios de muchos, tenemos Liberalismo para rato.
============================================== Por: JUAN CARLOS VALENCIA MONTOYA diciembre 14 de 2.006 Durante la ejecución del proceso de paz con los paramilitares y la aplicación de la ley de Justicia y Paz muchas cortinas de humo se han lanzado a la luz pública que enrarecen la negociación y lo peor no deja ver claro el futuro de la negociación. Las denuncias constantes de la parapolítica y de la inclusión de actores de la empresa privada en negocios non santas con estos actores armados, dejan al país en un limbo en espera de nuevas denuncias como si se tratara de una telenovela. Este secándolo que ensombrece las instituciones colombianas requiere para bien del país, como dijo el mismo presidente Uribe, que se diga toda la verdad, si queremos encontrar la paz al menos con una parte del conflicto; pero la verdad no solo debe venir de los labios de los paramilitares; ello deben de terminar su cuenta gotas en que nos tienen como si se tratara de un vil chantaje, no se a quien, en busca de que se les cumpla no se que compromisos. Esta verdad a poquitos empieza a generar un estancamiento de la economía, ¿Qué se reunieron en no se que parte del país?, ¿Qué firmaron previamente un acuerdo donde estuvieron un buen numero de congresistas?, ¿Que tienen el control sobre un numero de importante de parlamentarios?, ¿Qué el gobierno nacional incumplió los acuerdos?, ¿Que pronto dirán toda la verdad? Toda esta tragicomedia colombiana debe tener un rápido final con respuestas claras y sinceras, aunque ello traiga consigo mas lagrimas y sangre. Pero a parte de lo anterior también el Gobierno Uribe tiene el deber de hablarle claro a los colombianos, debe absolver las preguntas cotidianas que hoy los ciudadanos se hacen en sus casas, algunas de las cuales son: - La primera y no se si la más importante ¿Cuales fueron los verdaderos acuerdos hechos con los jefes de las mal llamadas autodefensas?, me niego a creer que lo que nos ocultan es el perdón y olvido, por que ello esta en la ley redactada y conocida por la mayoría de la sociedad, que de manera adicional les pudieron ofrecer a quienes no vencieron en combate para que se entregaran y que ahora ellos reclaman con vehemencia. - ¿Hasta la fecha cuantos son los desmovilizados?, se dicen que son 35000 pero la fiscalia solo registra 2685, dentro de los cuales solo un quince por ciento se encuentran identificados. Donde se encuentran los otros desmovilizados, todos sí son realmente desmovilizados o como se dice en los corrillos de las calles muchos son desempleados que se apuntaron en espera de obtener un beneficio. - ¿Cuántos de los desmovilizados se han regresado al monte?, Según el Ministro del interior Carlos Holguín trescientos han muertos y setecientos cuarenta y ocho están en la cárcel por reincidir en el terrorismo, pero cuantos en verdad se han desmovilizado, que paso con los arrepentidos, será que como siempre los Jefes están protegidos por el estado y los de abajo olvidados por las instituciones. En que fallo el gobierno o los desempleados que vieron en su inscripción una oportunidad descubrieron que no les habían dicho toda la verdad. - ¿Conoce el gobierno de manera contundente la relación que por años tuvieron los para y la clase empresarial y política de Colombia?, ¿Existe un guerra en antiguos y nuevos jefes de los Paras?, ¿porque el traslado de la Ceja a Itagui?, ¿Cuándo la va ha revelar o exigir que la revelen?, ¿Quiere que ella sea conocida o va a impulsar una ley de Perdón y Olvido? Estas, entre otras son las respuestas que esperamos los colombianos para empezar el verdadero debate y poder entre todos buscar un verdadero acuerdo para alcanzar la paz. Posdata: Ninguna sociedad ha sanado sus heridas con una política de Perdón y Olvido, Argentina y Chile son claros ejemplos. ============================================== Por: JUAN CARLOS VALENCIA MONTOYA noviembre 20 de 2.006
En la década de los 70 empezaron a invadir a Colombia teorías macroeconómicas de algún país desarrollado que indicaba como error para el desarrollo depender de su sector primario; entiéndase el campo colombiano. Dichas teorías impulsaban los sectores secundarios (Industria, comercio) y terciario (servicios) como el camino para alcanzar niveles plenos de empleo. Esta filosofía, que en principio pudo y puede ser buena, fue malinterpretada por nuestros gobernantes quienes desde las aulas y con un escaso presupuesto de inversión nos hicieron ver el campo como sinónimo de pobreza, invertir en él era apuntarle al subdesarrollo y por ello nuestro país paso de un sector primario que representaba el 40% del PIB en al año 1.950 a uno que representaba el 13% en 2.006. Los verdes campos se marchitaron y la pobreza galopo ágilmente por aquellas tierras, la hambruna impero y con ello el desplazamiento, en principio voluntario, de nuestros campesinos a las grandes ciudades en busca de empleo para mantener sus familias. Esto trajo desarrollo a nuestras ciudades pero acompañado de grandes cinturones de miseria por la incapacidad de nuestros pueblos de absorber tanta mano de obra y de nuestras instituciones públicas de ofrecer los servicios constitucionales a la población emergente. El campo colombiano, cumplió con su misión de empobrecimiento y unido a su miseria entro la violencia, no es casual que el terrorismo se halla empotrado en nuestras montañas, deshabitadas, sin seguridad y sin un infraestructura adecuada. Con la fuerza del tiempo ese mismo terrorismo ahora golpea nuestras ciudades, esa misma violencia que genera un millón y medio de desplazados y que provoca una nueva reforma agraria a la inversa, los pequeños propietarios huyeron y en su defecto surgieron los grandes terratenientes donde se instalaban laboratorios y se cultivaba productos solo para pocos ; esto en un gran parte por culpa del olvido de los gobiernos de turno, En el 2.005 la economía creció un 5,32% pero el campo sólo creció 2,21% , para completar el Banco de La República nos indica que en él un 70% de su población viven en absoluta miseria. Esto sin entrar a operar del TLC que si bien beneficia a sectores importantes de nuestra economía perjudica notablemente a los de siempre, a los productores agrícolas, pero ello será discusión de otro artículo porque de todas formas su aprobación por parte del congreso americano tardara más de lo pensado.
El país tiene una deuda histórica con nuestros campesinos, deuda que si no pagamos no alcanzaremos la tan anhelada paz, parte de la llamada SEGURIDAD DEMOCRÁTICA debería estar dedicada a la solución de los grandes conflictos sociales que allí se viven, no es con el garrote como detendremos a los violentos, es con la acción como lograremos rescatar el respeto por nuestras instituciones, es mostrando un gobierno que se preocupa por sus necesidades y que sabe que le aquejan a los más humildes. Desde este punto entendí el proyecto de ley AGRO INGRESO SEGURO, el cual como uno de sus ponentes apoye y defendí en la Cámara de Representantes, Quinientos mil millones de pesos ($500.000.000) que si son bien invertidos generaran empresas productivas campesinas, ayudas directas para estimular la inversión de los pequeños campesinos, un camino para cambiar de aptitud y de enseñar a estas y a las nuevas generaciones que un país que crece descuidado su campo esta sembrando violencia para su futuro.
============================================== LA TERGIVERSACIÓN DE UN DEBATE Por: JUAN CARLOS VALENCIA MONTOYA noviembre 15 de 2.006
La Cámara de Representantes esta próxima a discutir en tercer y cuarto debate el acto legislativo que modifica las transferencias a las diversas regiones del país. En 2001 El gobierno del Dr. Pastrana acudió a la solidaridad regional con el lánguido discurso del despilfarro del presupuesto a nivel territorial, aún recuerdo el listado de municipios pequeños que solía recitar el Ministro de hacienda de ese entonces Juan Camilo Restrepo donde nos mostraba puntos de la patria donde más del cincuenta por ciento de sus ingresos eran utilizados en la operatividad de sus concejos municipales contrastando con municipios, principalmente costeños, que no tenían acceso a agua potable. Bajo estos argumentos se aprobó la ley 617 que amarraba los gastos de funcionamiento a un porcentaje de los ingresos propios de libre destinación y después de el apretón se aprobó el acto legislativo que modificaba las transferencia a las regiones no como dictaba la constitución nacional, dependiendo de los incrementos de los ingresos del gobierno nacional, sino a un porcentaje mucho más bajo. Este acto legislativo que en su momento se dijo era provisional, hasta el 2.008, tuvo la complacencia silenciosa de muchos alcaldes y gobernadores a los cuales se les ofreció ayudas; entre ellos una bonificación extrasalarial que se aprobó por aquellas épocas y que más de un concejo les ratifico. Ahora vuelve el debate, los municipios gracias a la ley 617, que los coloco en cintura, arrojan superávit de 5 puntos mientras la nación a la cual no se le aplico ninguna ley presenta un déficit de 6 puntos con lo cual el país tiene en contexto general un déficit de un punto, la contraloría nacional indicaba que mientras los gastos del gobierno nacional pasaron de representar el 22.8% del PIB en 1995 a el 32.9% en el año 2004, como quien dice estamos en fiesta y para completar una vez venza el acto legislativo a los municipios les deberá entrar cinco billones de pesos adicionales. Esto le da envidia al más bueno y por ello la nación quiere volver definitivo algo que inicialmente era transitorio. El debate que el gobierno nacional lo quiere llevar a pesos, es el que no debemos dar; aquí no se trata de preguntar en cuanto va a disminuir los ingresos de los municipios, por que ello no ocurriría, mejor podríamos preguntar en cuanto no van a aumentar dichos ingresos. Ni tampoco debemos dar el desgastado discurso de porque mejor no restringe la nación sus gastos porque este Gobierno no le interesa ahorrar y mucho menos nos va a reconocer que esta gastando a manos llenas. No el verdadero debate es sobre el concepto de la descentralización, si compartimos el artículo primero de nuestra carta magna “Colombia es un estado social de derecho organizado en forma de república unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista,… “ . Sobre ese párrafo se debería dar la discusión; porque puede suceder que desde 1.991 a la fecha los colombianos hubieran cambiado de posición ideológica, y algunos no nos diéramos cuenta, quien quita que el país de verdad se conservatizara de tal manera que considerara a las regiones como menores de edad y por tanto requiramos la intervención directa del papá nación, tengamos que reducir las facultades de nuestras oficinas de planeación para que sea la luz que viene de Bogota la que nos indique cual es el camino para el desarrollo de nuestra urbe y nuestras corporaciones públicas regionales sólo ejerzan control político más no aprueben ordenanzas o acuerdos y para todo deberíamos esperar la ley, o un decreto presidencial, a lo mejor no necesitemos elegir gobernantes por voto popular, salvo el de presidente quien debe tener conocimiento de toda nuestra geografía y eso si expertos en microeconomía. Si ello es así, entonces debemos reformar es el artículo primero de la C. N. Ese es el verdadero debate que el país debe dar, para personas que como nosotros creemos en la descentralización y que pensamos que son los habitantes de cada terruño, quien por fuerza de sobrevivir, conoce cada una de sus potencialidades, pensamos que cada peso que le recortan van en contra de su desarrollo y por tanto cortan el vuelo de los que quieren mostrar que ya han cumplido la mayoría de edad.
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Por: JUAN CARLOS VALENCIA MONTOYA octubre 10 de 2005 El país tiene la imperiosa obligación de entender que debe dar un viraje hacia lo social. Hemos navegado por cerca de 15 años en lo económico con reformas tributarias continuas, con autosostenibilidad de los servicios públicos, con autocosteabilidad de la educación y la salud; pero esta perspectiva ha ocasionado que subestimemos la importancia del talento humano y por ello el país va hacia un claro norte económico pero directo a un despeñadero en lo humano. Esta situación se presenta en casi toda Suramérica. Si miramos a nuestros vecinos nos damos cuenta de ello. Perú vivió la era “Fujimori” con sus pros y contras, aunque la verdad más pros que contras. Ecuador en 8 años ha tenido 5 presidentes y el actual presidente Alfredo Palacio ha intentado renunciar en dos oportunidades ya que no ha tenido eco en el Congreso sus propuestas económicas. El conflicto con los indígenas cocaleros en Bolivia ha puesto en el filo de la navaja la estabilidad de la nación y ha tumbado jefes de Estado. Venezuela está dividido entre quienes apoyan a Chávez y quienes lo rechazan lo cual ha generado grandes problemas económicos y por supuesto sociales, lo único que ha mantenido estables a nuestros hermanos venezolanos es la bonanza petrolera. Entre tanto Colombia no se ha dado cuenta que está en la misma situación: la gente ya no puede pagar servicios, el desplazamiento forzado aumenta desmesuradamente y en las grandes urbes, los ciudadanos son desplazados por los desplazados que vienen de las zonas rurales. Durante años hemos trabajado en pos de construir un país progresista pero hemos descuidado el factor humano. Muestra de ello es el aumento de la indigencia, del desempleo, y la delincuencia en las ciudades porque la política de seguridad democrática del Gobierno se dedicó a prestar seguridad en la carreteras pero en las ciudades no hay tregua para los delincuentes. Hombres y mujeres se ven obligados a abandonar el país en busca de nuevas oportunidades dejando a sus familias sumidas en el abandono y con muy bajos ingresos como remuneración. Por eso no nos queda otra alternativa: o cambiamos de actitud o esta bomba de tiempo en que se ha convertido nuestro país estallará en pedazos. |
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